* Desertización e incidencia sobre el clima: Cada año el hombre produce artificialmente 38.000 Km2 de nuevo desierto, producido principalmente por la destrucción de la vegetación existente en esos territorios. * El talado del arbolado supone al mismo tiempo la pérdida del suelo puesto que si la tierra pierde su cobertura vegetal es más susceptible de ser erosionada por la lluvia. Cuando las precipitaciones son importantes el agua arrastra la tierra junto con los pocos nutrientes que en ella se hubieran depositado, y por lo tanto hace más difícil que nuevas plantas colonicen esta tierra. Tras un cierto tiempo este círculo vicioso provoca que lo que antes era una superficie productiva, se convierta en terreno valdío. La tala del arbolado supone que el agua que transpira la vegetación disminuye, por lo que el régimen fluvial disminuye llegándose en muchos casos a transformar el antiguo bosque en desierto. * Destrucción del ozono: Incluso la deforestación puede incidir en la destrucción de la capa de ozono puesto que el corte limpio de la madera favorece la producción de óxido nitroso por parte de una serie de microorganismos, al mismo tiempo que las elevadísimas temperaturas que se alcanzan en la combustión de madera produce la reacción de N y O formando óxido nitroso el cual afecta al ozono, y reaccionado en la atmósfera combinándose con el agua puede producir la precipitación de lluvia ácida
domingo, 9 de junio de 2013
Deforestación segunda parte
¿Cuáles son los problemas de la deforestación?
Podríamos pensar que la desaparición de bosques no tiene demasiada importancia, pero la naturaleza es mucho más inteligente que nosotros. La vegetación no apareció porque sí, es decir que su presencia no es casual sino que cumple una función. Además los bosques albergan una gran diversidad de especies, si les quitamos su hábitat desaparecerán.
* Incidencia sobre el calentamiento global: La destrucción de los bosques supone la pérdida del renovador de aire más importante del planeta. En los bosques los productores primarios toman el CO2 liberando O2 y mediante la fotosíntesis convierten el CO2 en materia orgánica que posteriormente se incorpora a la cadena trófica, es decir, los bosques son los principales productores de materia orgánica en las superficies continentales y han contribuído al mantenimiento del nivel de CO2 en la atmósfera controlando así la acción del efecto invernadero. Por ello la pérdida de los grandes bosques hace que el efecto invernadero se manifieste de forma más acusada.
Por otro lado cuando se destruye un bosque para su conversión en superficie agrícola, el cultivo suele producir gran cantidad de metano de tal forma que estamos sustituyendo una cobertura vegetal que regulaba el incremento del efecto invernadero por otra que los favorece.
Al mismo tiempo, otra parte de la superficie que se deforesta se convierte en territorios de pastoreo, en muchos casos de rumiantes, los cuales generan también grandes cantidades de metano.
* Incremento de plagas: La baja salud de los bosques producida por la actividad humana beneficia a los fitoparásitos e insectos que se alimentan en estos bosques. Así se produce una mayor degradación del bosque. Además este problema influye a su vez en el incremento del efecto invernadero. El aumento de los insectos, como las termitas, supone un incremento en las emisiones de metano que estos insectos producen.
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